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METFORMINA GENFAR 850 MG Tabletas recubiertas

METFORMINA GENFAR 850 MG - Tabletas recubiertas

Sustancia(s):

  • Metformina Clorhidrato

Presentaciones:

  • 1 Caja, 2 Tabletas recubiertas, 850 mg
  • 1 Caja, 4 Tabletas recubiertas, 850 mg
  • 1 Caja, 6 Tabletas recubiertas, 850 mg
  • 1 Caja, 8 Tabletas recubiertas, 850 mg
  • 1 Caja, 10 Tabletas recubiertas, 850 mg
  • 1 Caja, 20 Tabletas recubiertas, 850 mg
  • 1 Caja, 30 Tabletas recubiertas, 850 mg
  • 1 Caja, 50 Tabletas recubiertas, 850 mg
  • 1 Caja, 100 Tabletas recubiertas, 850 mg

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COMPOSICIÓN:

Composición cualitativa y cuantitativa:
Cada
TABLETA RECUBIERTA contiene:
Metformina clorhidrato 850 mg
Excipientes: Hidroxipropilmetilcelulosa, Polietilenglicol, talco

INDICACIONES TERAPÉUTICAS:

Información clínica:

Tratamiento de la diabetes tipo 2, en particular en casos de sobrepeso, cuando la dieta alimentaria y el ejercicio físico no son suficientes para reestablecer el equilibro glicémico.

• En adultos, Metformina puede ser utilizado en monoterapia o en asociación con otros antidiabéticos orales o con la insulina.

• En niños de más de 10 años y adolescentes, Metformina puede ser utilizado en monoterapia o en asociación con la insulina.

Se observó una reducción de las complicaciones relacionadas con la diabetes en pacientes adultos diabéticos tipo 2 en sobrepeso tratados con metformina en primera intención, luego de que la dieta alimentaria no funcionara (ver sección Propiedades farmacodinámicas).

PROPIEDADES FARMACÉUTICAS:

Propiedades farmacológicas:

Propiedades farmacodinámicas:

Clase farmacoterapéutica: Antidiabéticos orales. Biguanidas.

Mecanismo de acción:

La metformina es una biguanida que posee efectos antihiperglucemiantes, reduciendo la glicemia basal y postprandial. No estimula la secreción de insulina y, por consiguiente, no causa hipoglicemia.

La metformina puede actuar por intermedio de tres mecanismos:

• Reduciendo la producción hepática de glucosa inhibiendo la gluconeogénesis y la glucogenolisis.

• A nivel muscular, aumentando la sensibilidad a la insulina, favoreciendo la captación y el uso periférico de glucosa.

• Finalmente, retardando la absorción intestinal de glucosa.

La metformina estimula la síntesis intracelular de glucógeno, actuando sobre la glucógeno sintasa. La metformina aumenta la capacidad de transporte de cualquier tipo de transportador de membrana de glucosa (GLUTs) conocidos hasta ahora.

Efectos farmacodinámicos:

En los estudios clínicos, el uso de la metformina estaba asociado a una estabilidad o una modesta pérdida de peso.

En los hombres, independientemente de su acción sobre la glicemia, la metformina tiene efectos favorables sobre el metabolismo lípido. Esto ha sido demostrado en dosis terapéuticas a lo largo de los estudios controlados a medio o largo plazo: la metformina reduce el colesterol total y el LDL – colesterol, así que los niveles de triglicéridos.

Eficacia y seguridad clínica:

El estudio prospectivo UKPDS permitió establecer el beneficio, a largo plazo, de un control intensivo de la glicemia en pacientes adultos que presentan una diabetes tipo 2.

El análisis de resultados en pacientes con sobrepeso tratados con metformina, después de que la dieta alimenticia no funcionara, mostró:

• Una reducción significativa del riesgo absoluto de todo tipo de complicación relacionada con la diabetes en el grupo metformina (29,8 eventos por 1000 años-paciente), respecto de la dieta sola (43,3 eventos por 1000 años-paciente), p = 0,0023, y respecto a los grupos combinados de monoterapias por sulfamidas hipoglucemiantes e insulina (40,1 eventos por 1000 años-paciente), p = 0,0034;

• Una reducción significativa del riesgo absoluto de mortalidad relacionada con la diabetes: metformina 7,5 eventos por 1000 años-paciente, dieta sola 12,7 eventos por 1000 años-paciente, p = 0,017;

• Una reducción significativa del riesgo absoluto de mortalidad global: metformina 13,5 eventos por 1000 años- paciente, respecto de la dieta sola 20,6 eventos por 1000 años-paciente (p = 0,011) y respecto de los grupos.

• Combinados de monoterapias por sulfamidas hipoglucemiantes e insulina 18,9 eventos por 1000 años- paciente (p = 0,021);

• Una reducción significativa del riesgo absoluto de infarto al miocardio: metformina 11 eventos por 1000 años- paciente, dieta sola 18 eventos por 1000 años-paciente (p = 0,01).

Cuando la metformina ha sido utilizada en segunda intención en asociación con una sulfamida hipoglucemiante, el beneficio clínico no ha sido demostrado.

En la diabetes tipo 1, la asociación de la metformina con la insulina ha sido utilizada en ciertos pacientes, pero el beneficio clínico de esta asociación no ha sido formalmente demostrado.

Población pediátrica:

Estudios clínicos controlados, llevados a cabo en una población pediátrica limitada, entre 10 y 16 años y tratada durante un año, mostraron una respuesta glicémica similar a la observada en los adultos.

Propiedades farmacocinéticas:

Absorción:

Después de la administración por vía oral de una tableta de clorhidrato de metformina, la concentración máxima plasmática (Cmax) se alcanza en 2,5 horas (Tmax) aproximadamente. La biodisponibilidad absoluta de una tableta de clorhidrato de metformina de 500 mg o de 850 mg es aproximadamente de 50 a 60% en los individuos sanos. Después de la administración oral, la absorción de la metformina es saturable e incompleta. Al parecer, la absorción de la metformina es no lineal.

En dosis y esquemas posológicos recomendados con metformina, las concentraciones plasmáticas al estado de equilibrio se alcanzan en 24 a 48 horas, y normalmente permanecen inferiores a 1 μg/mL. En ensayos clínicos controlados, las concentraciones plasmáticas máximas de metformina (Cmax) no excedieron los 5 μg/mL, incluso en posologías máximas.

La alimentación disminuye y desacelera ligeramente la absorción de la metformina. Después de la administración oral de una tableta de 850 mg, se observó una disminución del pico de concentración plasmática de 40%, una disminución de 25% del AUC (área bajo la curva) y una prolongación de 35 minutos del tiempo necesario para alcanzar el pico de concentraciones plasmáticas. La traducción clínica de la disminución de estos parámetros sigue siendo desconocida.

Distribución:

La relación con las proteínas plasmáticas insignificante. La metformina transmite en los eritrocitos. El pico sanguíneo es inferior al pico plasmático y aparece aproximadamente al mismo tiempo. Los eritrocitos representan muy probablemente un compartimiento secundario de distribución. El volumen de distribución (Vd) medio está comprendido entre 63 y 276 litros.

Biotransformación:

La metformina es excretada en la orina sin alteraciones. Ningún metabolito ha sido identificado en humanos.

Eliminación:

El aclaramiento renal de la metformina es superior a 400 mL/mn, lo que indica una eliminación por filtración glomerular y por secreción tubular de la metformina. Después de la administración oral, la semi-vía aparente de eliminación terminal es de aproximadamente 6,5 horas.

En caso de alteración de la función renal, al aclaramiento renal es reducido de manera proporcional a la de la creatinina. Este fenómeno conduce a un alargamiento de la semi-vía de eliminación, lo que conlleva a un aumento de las concentraciones plasmáticas de metformina.

Características de los grupos de pacientes particulares:

Insuficiencia renal:

Puesto que los datos disponibles en los individuos que sufren de insuficiencia renal moderada son escasos, no se ha podido realizar ninguna estimación fiable de la exposición sistémica a la metformina en este subgrupo respecto de los individuos que tienen una función renal normal. Por consiguiente, la adaptación posológica deberá ser efectuada en función de la eficacia clínica y de la tolerancia (ver sección Posología y vía de administración).

Población pediátrica:

Estudio de dosis única: Después de una dosis única de clorhidrato de metformina 500 mg, el perfil farmacocinético en los niños fue similar al observado en adultos sanos.

Estudio de dosis repetidas: Los datos son reducidos a un estudio. Después de la administración de dosis repetidas de 500 mg dos veces por día durante 7 días a niños y adolescentes, la concentración plasmática máxima (Cmax) y la exposición sistémica (AUC0-t) se redujeron en aproximadamente 33& y 40% respectivamente en comparación con adultos diabéticos que recibieron dosis repetidas de 500 mg dos veces al día durante 14 días. Como las posologías son adaptadas de manera individual en función del control glicémico, estos resultados tienen una pertinencia clínica limitada.

Datos farmacéuticos:

Lista de excipientes:

Hidroxipropilmetilcelulosa,

Polietilenglicol,

Talco.

Incompatibilidades: Sin información.

Tiempo de vida útil:

No administrar luego de la fecha de expira indicada en el envase.

CONTRAINDICACIONES:

• Hipersensibilidad a la metformina o a uno de los excipientes mencionados en la sección Lista de excipientes.

• Cualquier tipo de acidosis metabólica aguda (como acidosis láctica, cetoacidosis diabética).

• Pre-coma diabético

• Insuficiencia renal grave (TFGe inferior a 30 mL/min/1,73 m2).

• Acidosis metabólica, incluida la cetoacidosis diabética.

• Afecciones agudas susceptibles de alterar la función renal, tales que: deshidratación, infección grave, choque.

• Enfermedad (particularmente enfermedades graves o crónicas agravadas) que puedan provocar una hipoxia del tejido, como: insuficiencia cardíaca en descompensación, insuficiencia respiratoria, infarto al miocardio reciente, etc.

• Insuficiencia hepatocelular, intoxicación alcohólica aguda, alcoholismo.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:

Administración durante el embarazo, lactancia y fertilidad:

Embarazo:

Una diabetes no controlada durante el embarazo (gestacional o permanente) está asociado con un riesgo incrementado de anomalías congénitas y de mortalidad perinatal.

El número limitado de datos sobre el uso de la metformina en las mujeres embarazadas no indica un aumento del riesgo de anomalías congénitas. Los estudios realizados en animales no mostraron efectos nocivos sobre el embarazo, el desarrollo embrionario o fetal, el parto o el desarrollo posnatal (ver sección Datos preclínicos sobre seguridad).

Cuando se planea un embarazo o durante el embarazo, se recomienda no tratar la diabetes con metformina, sino utilizar insulina para mantener la glicemia lo más normal posible, con el fin de reducir los riesgos de malformaciones fetales.

Lactancia:

La metformina es excretada en la leche materna humana. No se ha observado ningún efecto secundario ni en el recién nacido ni en el lactante. Sin embargo, como los datos disponibles son limitados, no se recomienda amamantar durante el tratamiento con metformina. La decisión de continuar lactando debe tomarse teniendo en cuenta los beneficios de amamantar y el riesgo de los efectos secundarios para el niño.

Fertilidad:

La fertilidad en ratas macho y hembra no se vio afectada por la administración de dosis de metformina de hasta 600 mg/kg/día, lo que corresponde a aproximadamente el triple de la dosis diaria máxima recomendada en humanos según la superficie corporal.

EFECTOS SOBRE LA CAPACIDAD DE CONDUCCIÓN Y EL USO DE MAQUINARIA:

Efectos sobre la capacidad de conducir y usar maquinaria:

La metformina en monoterapia no causa hipoglicemia y no tiene efectos sobre la aptitud para conducir vehículos u operar máquinas.

Por el contrario, conviene llamar la atención del paciente sobre los riesgos de manifestación de hipoglicemia cuando se utiliza la metformina en asociación con otros antidiabéticos (como las sulfamidas, los hipoglucemiantes, la insulina, las meglitinidas).

REACCIONES ADVERSAS:

Las reacciones adversas más frecuentes al inicio del tratamiento son los siguientes: náuseas, vómito, diarrea, dolores abdominales y pérdida de peso, que van desapareciendo espontáneamente en la mayoría de los casos.

Para prevenir estas reacciones adversas no deseadas, se recomienda fraccionar la dosis de metformina en 2 o 3 tomas diarias y aumentar las dosis de manera progresiva.

Las siguientes reacciones adversas pueden aparecer bajo el tratamiento de metformina. La frecuencia está definida de la siguiente manera: muy frecuente: > 1/10; frecuente: > 1/100, < 1/10; poco frecuente: > 1/1000, < 1/100; poco común > 1/10000, < 1/1000; muy poco común: < 1/10000.

En cada grupo de frecuencia, las reacciones adversas están presentes siguiendo un orden decreciente de gravedad.

Problemas de metabolismo y de nutrición:

Muy poco común:

• Acidosis láctica (ver sección Advertencias y precauciones).

• Disminución de la absorción de la vitamina B12 con una reducción de los niveles séricos en un tratamiento de larga duración con metformina. Se recomienda contemplar tal etiología cuando un paciente presenta una anemia megaloblástica.

Afecciones des sistema nervioso:

Frecuente:

• Alteraciones del gusto.

Afecciones gastrointestinales:

Muy frecuente

• Problemas gastrointestinales, especialmente náuseas, diarrea, dolores abdominales y pérdida del apetito. Estos efectos secundarios se manifiestan más frecuentemente al inicio del tratamiento, y disminuyen de manera espontánea en la mayoría de los casos. Para prevenirlos, se recomienda administrar la metformina en 2 o 3 tomas durante el día, durante o al final de la comida. Un aumento progresivo de la posología puede también mejorar la tolerancia gastrointestinal.

Afecciones hepatobiliares:

Muy poco común:

• Casos aislados de anomalías de test de la función hepática o hepatitis que desaparecen con la suspensión del tratamiento con metformina.

Afecciones de la piel y del tejido subcutáneo:

Muy poco frecuente:

• Reacciones cutáneas como eritema, prurito, urticaria.

Población pediátrica:

En los datos publicados y el post-marketing, así como en los estudios clínicos llevados a cabo en población pediátrica limitada, entre 10 y 16 años y tratada durante un año, los efectos secundarios anunciados fueron similares a los observados en los adultos, en términos de naturaleza y gravedad.

Vitamina B12:

SOC

Reacción adversa

Frecuencia de reacción adversa

Trastorno del metabolismo y la nutrición

Disminución/deficiencia de vitamina B12

Frecuente

Notificación de sospechas de reacciones adversas:

Es importante notificar sospechas de reacciones adversas al medicamento tras su autorización. Ello permite una supervisión continuada de la relación beneficio/riesgo del medicamento. Se invita a los profesionales sanitarios a notificar las sospechas de reacciones adversas directamente a través del Sistema Peruano de Farmacovigilancia o a Genfar a través del correo electrónico: farmacovigilancia@genfar.com. Mediante la comunicación de efectos adversos usted puede contribuir a proporcionar más información sobre la seguridad de este medicamento.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO:

Interacciones con otros medicamentos y otras formas de interacción:

Asociaciones no recomendadas:

+ Alcohol:

Se sabe que el alcohol potencia el efecto de metformina sobre el metabolismo del lactato. Advertir a los pacientes respecto la ingesta excesiva de alcohol mientras reciben metformina .

+ Productos de contraste yodados:

La metformina debe ser suspendida antes o en el momento del examen radiológico y sólo se debe retomar después de un plazo mínimo de 48 horas, si la función renal ha sido reevaluada y considerada estable (ver sección Posología y vía de administración y Advertencias y precauciones).

Asociaciones que son objeto de precauciones de empleo:

Ciertos medicamentos pueden alterar la función renal, aumentando así el riesgo de acidosis láctica, por ejemplo, las AINS incluyendo los inhibidores de la ciclooxigenasa II (COX), los inhibidores de la encima de conversión, los antagonistas del receptor de la angiotensina II y los diuréticos, especialmente los diuréticos de asa. Al introducir o usar tales medicamentos en asociación con la metformina, es necesario realizar una estricta vigilancia de la función renal.

+ Medicamentos con actividad hiperglucémica intrínseca (ej., glucocorticoides (uso local o por vía sistémica) y simpaticomiméticos):

Puede ser necesario controlar con mayor frecuencia la glicemia, especialmente al inicio del tratamiento. Si es necesario, adapte la dosis de metformina a lo largo del tratamiento en función del medicamento implicado y durante la suspensión del mismo.

+ Los transportadores de cationes orgánicos (TCO):

La metformina es un sustrato de dos transportadores TCO1 y TCO2.

La coadministración de metformina con:

• Los inhibidores de TCO1 (como el verapamilo) pueden reducir la eficacia de la metformina.

• Los inductores de TCO1 (como la rifampicina) pueden aumentar la absorción gastrointestinal y la eficacia de la metformina.

• Los inhibidores de TCO2 (tales como la cimeditina, el dolutegravir, la ranolazina, la trimetoprima, el vandetanib, el isavuconazol) pueden disminuir la eliminación renal de la metformina y provocar así un aumento de la concentración plasmática de metformina.

• Los inhibidores de TCO1 y de TCO2 (como el crizotinib, el olaparib) pueden alterar la eficacia y la eliminación renal de la metformina.

Se recomienda prudencia, sobre todo en los pacientes que sufren de insuficiencia renal, cuando estos medicamentos son coadministrados con la metformina, puesto que la concentración plasmática de metformina puede aumentar. Si es necesario, se puede considerar el ajuste posológico de la metformina ya que los inhibidores/inductores de TCO pueden alterar la eficacia de la metformina.

Inhibidores de la anhidrasa carbónica:

El topiramato u otros inhibidores de la inhadrasa carbónica (por ejemplo, zonisamida, acetazolamida o diclorfenamida) causan con frecuencia una disminución del bicarbonato en suero e induce un gap no aniónico, acidosis metabólica hiperclorémica. El uso concomitante de estos fármacos con metformina puede aumentar el riesgo de acidosis láctica. Considere una monitorización más frecuente de estos pacientes.

Medicamentos que reducen la depuración de metformina:

Los fármacos que se elimina por secreción tubular renal (por ejemplo, fármacos catiónicos tales como cimetidina) tienen el potencial de interacción con metformina compitiendo por sistemas comunes de transporte tubular renal y pueden aumentar la acumulación de metformina y el riesgo de acidosis láctica. Considere una monitorización más frecuente de estos pacientes.

HALLAZGOS DE LABORATORIO CLÍNICO:

Datos preclínicos sobre seguridad:

Los datos no clínicos resultado de los estudios convencionales de farmacología de seguridad, toxicología en administración repetida, genotoxicidad, cancerogénesis, toxicidad reproductiva, no arrojaron señales de riesgo particular para los humanos.

PRECAUCIONES Y ADVERTENCIAS:

Advertencias y precauciones:

Acidosis láctica:

Se han reportado casos de acidosis láctica durante la post-comercialización, asociada a metformina, incluyendo casos fatales. Estos casos tuvieron un inicio sutil y se acompañaran de síntomas inespecíficos como malestar, mialgias, dolor abdominal, dificultad respiratoria o aumento de la somnolencia. Sin embargo, se han producido casos de hipotermia, hipotensión y bradiarritmias resistentes con acidosis grave. La acidosis láctica asociada a metformina se caracterizó por concentraciones elevadas de lactato en sangre (superior a 5 mmol/L), acidosis por anión gap (sin evidencia de cetonuria o cetonemia) y un aumento de la relación lactato/piruvato; niveles plasmáticos de metformina generalmente superiores a 5 mcg/mL. La metformina disminuye la absorción hepática de lactato aumentando los niveles sanguíneos de lactato, lo que puede aumentar el riesgo de acidosis láctica, especialmente en pacientes con riesgo.

Si se sospecha de acidosis láctica asociada a Metformina, se debe instituir medidas generales de apoyo en un entorno hospitalario, junto con la interrupción inmediata de metformina. En los pacientes tratados Metformina con diagnostico o fuerte sospecha de acidosis láctica, se recomienda una hemodiálisis rápida para corregir la acidosis y eliminar la metformina acumulada (clorhidrato de metformina es dializable, con un aclaramiento de hasta 170 mL/min en buenas condiciones hemodinámicas). La hemodiálisis a menudo ha dado como resultado la reversión de los síntomas y la recuperación.

Educar a los pacientes y sus familias sobre los síntomas de la acidosis láctica y si estos síntomas ocurren, instruirlos a suspender metformina y reportar estos síntomas a un profesional de la salud.

La acidosis láctica, una complicación metabólica bastante inusual pero grave, ocurre más frecuentemente cuando hay una degradación de la función renal, una enfermedad cardiorrespiratoria o una septicemia. En caso de degradación aguda de la función renal se produce una acumulación de metformina y aumenta el riesgo de acidosis láctica.

En caso de deshidratación (diarrea, vómitos severos, fiebre o disminución del aporte de líquidos), la metformina debe suspenderse temporalmente y se recomienda contactar a un profesional de la salud. Los medicamentos que pueden alterar fuertemente la función renal (como los antihipertensivos, los diuréticos y los AINS) deben administrarse con prudencia en pacientes tratados con metformina. Otros factores de riesgo de una acidosis láctica son el consumo excesivo de alcohol, la insuficiencia hepática, la diabetes mal controlada, la cetosis, el ayuno prolongado y cualquier otra afección relacionada con la hipoxia, así como el uso concomitante de medicamentos que pueden provocar una acidosis láctica (ver secciones y Interacciones con otros medicamentos y otras formas de interacción).

Los pacientes y/o sus cuidadores deben estar informados del riesgo de acidosis láctica que está caracterizada por una disnea acidótica, dolores abdominales, espasmos musculares, astenia e hipotermia seguida de un coma. En caso de síntomas de este tipo, el paciente debe suspender la toma de metformina e inmediatamente consultar a un médico. El diagnóstico biológico reposa sobre una disminución del pH sanguíneo (< 7,35), un aumento del nivel de lactatos plasmáticos (> 5 mml/L) así como sobre un aumento de la brecha aniónica y de la relación lactato/piruvato.

Pacientes con enfermedades mitocondriales conocidas o sospechadas: En pacientes con enfermedades mitocondriales conocidas, como el síndrome de encefalopatía mitocondrial con acidosis láctica y episodios similares a ictus (MELAS) y la diabetes hereditaria materna con sordera (MIDD), no se recomienda la metformina debido al riesgo de exacerbación de la acidosis láctica y complicaciones neurológicas que pueden agravar la enfermedad. En caso de signos y síntomas indicativos de síndrome MELAS o MIDD tras la administración de metformina, se debe suspender el tratamiento inmediatamente y realizar una evaluación diagnostica inmediata.

Estados hipóxicos:

Varios casos de acidosis láctica en la fase post-comercialización asociada a la metformina ocurrieron en el contexto de insuficiencia cardíaca congestiva aguda (particularmente cuando se acompañaba de hipoperfusión e hipoxemia). El colapso cardiovascular (shock), infarto agudo de miocardio, sepsis y otras condiciones asociadas con hipoxemia se han asociado con acidosis láctica y también pueden causar azotemia prerrenal. Cuando ocurran tales eventos, discontinúe metformina.

Insuficiencia renal:

Los casos de acidósis láctica asociados a metformina durante la fase de post-comercialización se produjeron principalmente en pacientes con insuficiencia renal significativa. El riesgo de acumulación de metformina y de acidosis láctica asociada a metformina aumenta con la gravedad de la insuficiencia renal debido a que la metformina es sustancialmente excretada por el riñón.

• Antes de iniciar Metformina, obtenga un TFGe.

• Metformina está contraindicado en pacientes con un TFGe inferior a 30 mL/min/1,73 m2. La iniciación de metformina no se recomienda en pacientes con TFGe entre 30-45 mL/min/1,73 m2.

• Obtener la TFGe al menos una vez al año en todos los pacientes que toman metformina. En los pacientes con mayor riesgo de desarrollar insuficiencia renal (por ejemplo, los ancianos), la función renal debe evaluarse con mayor frecuencia.

• En pacientes que se encuentran tomando metformina, cuyo TFGe desciende por debajo de 45 mL/min/1,73 m2, se debe evaluar el beneficio y el riesgo de continuar con la terapia.

La TFG debe ser evaluada antes del inicio del tratamiento y de manera regular en lo sucesivo (ver sección Posología y vía de administración). La metformina debe ser temporalmente interrumpida en situaciones que puedan alterar la función renal (ver sección Contraindicaciones).

Interacciones con medicamentos:

El uso concomitante de metformina con determinados medicamentos puede aumentar el riesgo de acidosis láctica asociada a metformina: aquellos que deterioran la función renal, producen cambios hemodinámicos significativos, interfieren con el equilibrio ácido-base o aumentan la acumulación de metformina (por ejemplo, fármaco catiónico). Por lo tanto, se debe considerar una monitorización más frecuente de los pacientes.

Consumo excesivo de alcohol:

El alcohol potencia el efecto de metformina sobre el metabolismo del lactato y esto puede aumentar el riesgo de acidosis láctica asociada a metformina. Esto se debe advertir a los pacientes contra el consumo excesivo de alcohol, mientras reciben Metformina.

Deterioro hepático:

En pacientes con insuficiencia hepática se han desarrollado casos de acidosis láctica asociada a metformina. Esto puede deberse a un deterioro del aclaramiento del lactato que resulta en altos niveles sanguíneos de lactado. Por lo tanto, evite el uso de metformina en pacientes con evidencia clínica o de laboratorio de enfermedad hepática.

Función cardíaca:

Los pacientes que padecen insuficiencia cardíaca corren un riesgo más grande de hipoxia y de insuficiencia renal. En los pacientes con insuficiencia cardíaca crónica estable, la metformina puede ser utilizada si se realiza un control regular de la función cardíaca.

La metformina está contraindicada en los pacientes que sufren insuficiencia cardíaca aguda e inestable (ver sección Contraindicaciones).

Estudios radiológicos con contraste:

La administración intravascular de agentes de contraste yodados en pacientes tratados con metformina ha conducido a una disminución aguda de la función renal y a la aparición de acidosis láctica. Detener metformina en el momento o antes de un procedimiento con contraste iodado, en pacientes con un TFGe entre 30 y 60 mL/min/7,13 m2. En pacientes con antecedentes de insuficiencia hepática, alcoholismo, insuficiencia cardiaca o en pacientes a los que se administrará contraste iodado-arterial, reevalúe la TFGe 48 horas después del procedimiento de imagen y reinicie metformina si la función renal es estable.

Cirugía y otros procedimientos:

La restricción de alimentos y líquidos durante los procedimientos quirúrgicos o de otro tipo puede aumentar el riesgo de agotamiento de volumen, hipotensión e insuficiencia renal. Metformina debe interrumpirse temporalmente mientras los pacientes tienen restricción de alimentos y de ingesta de líquidos.

Población pediátrica:

El diagnóstico de una diabetes tipo 2 debe ser confirmado antes de iniciar el tratamiento con metformina.

No se ha detectado ningún efecto de la metformina sobre el crecimiento y la pubertad en los estudios clínicos controlados de una duración de un año, sin embargo, ningún dato a largo plazo sobre estos puntos específicos está disponible. Por tal motivo, en los niños que siguen el tratamiento, y particularmente en los niños pre púberes, se recomienda realizar un atento seguimiento de los efectos de la metformina sobre estos parámetros.

Niños de 10 a 12 años:

Solamente 15 niños entre 10 y 12 años fueron incluidos en los estudios clínicos controlados llevados a cabo en niños y adolescentes. Incluso si la eficacia y la tolerancia de la metformina en estos niños no difería de la eficacia y la tolerancia en niños más grande y en adolescentes, se recomienda prestar especial atención en la prescripción en un niño de 10 a 12 años.

Pacientes con 65 años o más:

El riesgo de acidosis láctica asociada a metformina aumenta con la edad del paciente, ya que los pacientes ancianos tienen una mayor probabilidad de padecer insuficiencia hepática, renal o cardíaca que los pacientes más jóvenes. Evaluar la función renal con mayor frecuencia en pacientes de edad avanzada.

Deficiencia de vitamina B12:

La metformina puede reducir los niveles séricos de vitamina B12. El riesgo de niveles bajos de vitamina B12 aumenta con el incremento de la dosis de metformina, la duración del tratamiento y/o en pacientes con factores de riesgo que se sabe causan deficiencia de vitamina B12. En caso de sospecha de deficiencia de vitamina B12 (como anemia o neuropatía), se deben controlar los niveles séricos de vitamina B12. Podría ser necesario un control periódico de la vitamina B12. En pacientes con factores de riesgo de deficiencia de vitamina B12. El tratamiento con metformina debe continuarse mientras sea tolerado y no está contraindicado, y se debe proporcionar un tratamiento correctivo adecuado para la deficiencia de vitamina B12 de acuerdo con las directrices clínicas actuales.

Otras precauciones:

Todos los pacientes deben continuar con la dieta alimenticia, con una distribución regular del aporte glucídico durante el día. Los pacientes con sobrepeso deben continuar con la dieta alimenticia hipocalórica.

Los análisis biológicos recomendados para la vigilancia de la diabetes se deben efectuar con regularidad.

La metformina administrada sola no provoca hipoglicemia, pero se deben observar las precauciones cuando se utiliza en asociación con la insulina o con otros antidiabéticos orales (como las sulfamidas hipoglucemiantes o las meglitinidas).

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN:

Posología y vía de administración:

Posología:

Adultos con función renal normal (DFG > 90 mL/min):

En monoterapia o en asociación con otros antidiabéticos orales:

• La posología inicial habitual es de 500 mg u 850 mg de clorhidrato de metformina, 2 o 3 veces al día, administrada durante o después de la comida.

Al cabo de 10 a 15 días, la posología se adaptará en función de la glicemia. Un aumento progresivo e la posología puede permitir mejorar la tolerancia gastrointestinal.

La dosis máxima recomendada de clorhidrato de metformina es de 3 g por día, en 3 tomas distintas.

• Si se contempla un cambio a otro antidiabético oral, conviene suspender el tratamiento anterior y substituirlo por la metformina a la posología indicada anteriormente.

En asociación con la insulina:

La metformina y la insulina pueden asociarse con el fin de obtener un mejor control glicémico.

La posología inicial habitual de clorhidrato de metformina es de 500 mg, 2 o 3 veces al día, y la dosis de insulina se adaptará en función de la glicemia.

Personas mayores:

Teniendo en cuenta la disminución eventual de la función renal en las personas mayores, la posología de metformina debe adaptarse a la función renal y necesariamente se deben realizar controles sobre la misma (ver sección Advertencias y precauciones).

Recomendaciones para su uso en la Insuficiencia renal:

• Evaluar la función renal antes de iniciar Metformina y periódicamente después, mediante la medición de la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe).

• Metformina está contraindicado en pacientes con una TFGe por debajo de 30 mL/min/1,73 m2.

La TFG (tasa de filtración glomerular) debe ser evaluada antes de cualquier inicio de tratamiento con un medicamento que contenga de la metformina y al menos une vez por año de ahí en adelante. En los pacientes en los que la insuficiencia renal pueda progresar y en pacientes mayor, la función renal debe ser evaluada con mayor frecuencia. Por ejemplo, cada 3 a 6 meses.

TFG mL/min

Dosis diaria total máxima (distribuir en 2 o 3 tomas diarias)

Demás elementos

a tener en cuenta

60-89

3000 mg

Una disminución de la dosis puede contemplarse según el deterioro en la función renal.

45-59

2000 mg

Los factores susceptibles de aumentar el riesgo de una acidosis láctica (ver sección Advertencias y precauciones) deben revisarse antes de prever el inicio de la metformina. La dosis inicial no puede sobrepasar la mitad de la dosis máxima.

30-44

1000 mg

< 30

-

La metformina está contraindicada.

Población pediátrica:

En monoterapia o en asociación con la insulina:

• Metformina puede ser utilizado en niños de más de 10 años y en adolescentes.

• La posología inicial habitual es de 500 mg u 850 mg de clorhidrato de metformina 1 vez al día administrada durante o después de la comida.

• Después de 10 o 15 días, la posología debe ajustarse en función de la glicemia. Un aumento progresivo de la posología puede mejorar la tolerancia gastrointestinal. La dosis máxima recomendada de clorhidrato de metformina es de 2 g por día, en 2 o 3 tomas.

Descontinuación para procedimientos de imagen con contraste yodado:

• Suspender metformina en el momento o antes de un procedimiento de contraste iodado en pacientes con un TFGe entre 30 y 60 mL/min/1,73 m2, en paciente con antecedentes de enfermedad hepática, alcoholismo o insuficiencia cardiaca; o en pacientes a los que se administrará contraste iodado intra-arterial. Reevaluar la TFGe 48 horas después del procedimiento de obtención de imágenes; y reinicie metformina si la función renal es estable.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL:

Sobredosis y tratamiento:

No se observó hipoglicemia incluso con las dosis de clorhidrato de metformina que alcanzan 85 g aún si en tales condiciones sobreviene una acidosis láctica. Una sobredosificación importante de metformina o la existencia de riesgos concomitantes pueden conducir a una acidosis láctica. La acidosis láctica es una urgencia médica y debe ser tratada en un medio hospitalario. El tratamiento más eficaz es la eliminación de lactatos y la de metformina por hemodiálisis.

PRESENTACIÓN:

Naturaleza y contenido del envase:

Caja de cartulina x 2, 4, 6, 8, 10, 20, 30, 50 y 100 tabletas recubiertas en envase de blíster de aluminio PVC/PVDC ámbar.

Todas las presentaciones pueden no ser comercializadas.

Precauciones especiales para la eliminación del medicamento: Los medicamentos no se deben tirar por los desagües ni a la basura. Deposite los envases y los medicamentos que no necesita en puntos especiales en la farmacia. En caso de duda pregunte a su farmacéutico cómo deshacerse de los envases y de los medicamentos que no necesita. De esta forma, ayudará a proteger el medio ambiente.

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO:

Precauciones especiales de conservación:

No administrar luego de la fecha de expiración indicada en el envase. Mantener fuera de la vista y el alcance de los niños .

No administrar si observa el empaque dañado o deteriorado. Conservar en su empaque original. Consérvese a temperatura no mayor a 30 °C, protegido de la luz y la humedad.

REFERENCIA:

ANSM – Francia

GLUCOPHAGE 850 mg, comprimé pelliculé Revisión: 16/07/2019

Titular: MERCK SANTE S.A.S.

URL: .

Alerta R.D. 10522/2017-DIGEMID/DPF/UFM/MINSA

Alerta de Seguridad R.D N° 6287-2024- DIGEMID/DPF/UFM/MINSA.

Alerta de seguridad R.D N° 16117-2025- DIGEMID/DPF/UFM/MINSA del 9 de octubre de 2025.

GENFAR DESARROLLO Y MANUFACTURA S.A.

Código ATC: A10BA02